Existen cosas en la vida que no pueden olvidarse: una película reveldora, una buena novela, los buenos o pocos recuerdos de infancia, las etapas en que nos consideramos eternamente felices, aunque esta solo un estado mental, por lo mismo mientras más deseos y recuerdos de felicidad poseamos más nuestra mente se abre a las expectativa de ser soberanos de nuestros éxitos.
La mente se expande mientras la alimentamos de poder, no de relaciones de dominación sino mas bien de realidades positivas y generosas, el perdedor no es el que perdió sin más, es el que no dio la última batalla porque se sintió devastado, y ésta es nuestra naturaleza. A veces ostil a veces despiadada, en cierta parte dulce y sutil, generalmente nos escondemos en lo que consideramos seguro para no perder el ritmo de lo que "somos" o lo que creemos ser pero siempre queremos ser un poquito más.
La frustación de no poder retribuirnos a nuestro selecto proceso mental de las necesidades naturales y racionales que se nos van enfrentando como desafíos y tomarlos como obstáculos es la principal diferencia de ser un hombre que cumple con las obligaciones que una sociedad te impone y ser un hombre que sacia al máximo su estado de naturaleza.
Así pues podemos tomar nuestras propias alternativas, luchar contra nuestras debilidades y superarlas, establecer metas infinitas de realización personal o temerle a descubrir el hombre y mujer potencial que se esconde en nuestra rutina social.
Da recelo, seguro que sí, aprensión quizás, pero la recompensa es del todo fructífera, cuando tomamos la decisión de poseernos de nuestras capacidades y no cumplir con lo que se espera de nosotros, podemos recien descubrir quienes somos realmente, y claro la vida no alcanza para descubrirnos del todo, pero será cuando se encuentra esta verdad, una vida bien llevada una vida donde el estado mental de la felicidad es continuo y próspero.


Paulina:
Creo que escribir sobre esas cosas es algo complejo, pero desde el punto de vista de las vivencias, por que en la vida real cada etapa, si la podemos llamar asi, se debe superar para llegar a ese estado del cual hablas, deben pasar una infinidad de situaciones, acompañada de reacciones emocionales que condicionan tu actuar y que te retardan enormemente o que simplemente te podrían llevar a un punto insospechado.
pero bien vale la pena comprender desde esa perspectiva lo que por lo menos debería pasar en nuestras vidas.
agradezco tu publicación me ha ayudado a ver el bosque, hace mucho que los árboles no me dejaban verlo
Saludos
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una mirada, y otra más, unas palabras se entrecruzan, aparece un sentido, que luego nace y cambia... es entonces cuando cobramos vida....
Muchas gracias, tu comentario enriquece aún más mi punto de vista, logicamente a veces nos perdemos en el camino y cuesta volver a poseernos pero siempre esos árboles que no dejan ver son los que nos permiten completar nuestra búsqueda...
Saludos y gracias